Notas de la naturaleza: la energía del verano


Si aún no lo has probado túmbate en un prado de flores en verano, es bonito escuchar el zumbido de las abejas y sentir cómo todo está vivo.

El verano es una explosión de vida.
Es la estación de la expansión, la luz, el movimiento, el fuego y la abundancia.

Puede ofrecernos mucha energía. Pero si no vivimos en armonía con ella, el fuego puede convertirse en agotamiento o irritabilidad.

Hoy solo quería detenerme un momento para contemplar contigo la energía de esta estación.

🌿Te invito a aprovechar este post para dejar de lado el ruido, el ajetreo y la inmediatez un momento. Y disfrutar de bajar el ritmo con tu lectura lenta.
Tal vez poner algo de música ambiente, preparar un café o encender una vela.🌿

La vida estacional

¿Cómo estás viviendo este año el verano?

Donde vivo, hemos tenido más de siete meses de cielos grises.

Aun así, el verano llegó, como siempre, a finales de junio. Ahí estaba el sol siguiendo su propio ritmo, aunque apenas pudiéramos verlo entre las nubes y la lluvia.

Y ahora los prados, las huertas y las montañas están especialmente hermosos aquí, en el norte de la isla.

Todo parece desbordar vida.

Hay algo que ocurre cuando, en lugar de vivir de forma lineal —como nos enseña la cultura del ajetreo—, vivimos inmersas en las estaciones. Poco a poco recuperamos esa receptividad y sensibilidad natural que nos permite sentir lo que sucede en la naturaleza como algo íntimamente unido a nosotras.

Porque no estamos separadas de ella; somos parte de ella.

Cada estación tiene su propia inteligencia y, seamos o no conscientes, nos influye.

Cuando vivimos de forma lineal, terminamos forzando la vida en lugar de movernos fácilmente con ella. Y cuando forzamos, todo se siente más difícil, más pesado y menos fluido.

Es como llevar un abrigo durante todo el año, incluso en los días de más calor. No tendría sentido.
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Sin embargo, muchas veces hacemos algo parecido con nuestra energía, nuestros hábitos y nuestra forma de vivir. Igual que adaptamos la ropa a cada estación, también podemos adaptar nuestra manera de caminar por la vida.

De muchas maneras, hemos olvidado la suavidad que aparece cuando escuchamos nuestra propia naturaleza. Vivir al ritmo de las estaciones es una forma de recordarla.

El verano desde la tradición yóguica

En torno al solsticio de verano ocurre un momento muy importante: comienza el periodo en el que el sol inicia su recorrido hacia el sur en el hemisferio norte.

El solsticio de verano es una celebración doble:

→ Por un lado, celebramos el día más largo del año, el momento de mayor plenitud de la luz solar.
→ Pero, al mismo tiempo, comienza el regreso de la oscuridad. A partir de ese día, cada jornada tiene unos minutos menos de luz y, poco a poco, la naturaleza empieza a retirarse del mundo exterior.

Los seis meses que transcurren entre el solsticio de verano y el de invierno corresponden a la fase más femenina y receptiva de la Tierra.

En la tradición yóguica, este periodo se conoce como Dakshinayana.

Se considera especialmente favorable para la purificación y el crecimiento espiritual.

Es como si la propia naturaleza comenzara a invitarnos, muy despacio, a volver hacia dentro.
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Al mismo tiempo, el verano representa la máxima expresión de la luz y de la vida. Por eso se relaciona con el elemento Fuego:

la fuerza que transforma, purifica y hace posible el crecimiento.

La energía del verano

Si observamos lo que está ocurriendo en la naturaleza, el verano tiene una energía de:

• calor
• máxima luz
• expansión
• abundancia
• crecimiento
• frutos

Podemos sentir que es la expresión completa de la vida: disfrute, vitalidad y alegría en su estado más puro. Es tiempo de crecer, de celebrar, de jugar y de sentir el sol en la piel y en el corazón.

Por eso, durante esta época también es natural que sintamos más vitalidad, más ganas de movernos, expresarnos y mostrarnos, de compartir tiempo con otras personas, de pasar más horas al aire libre, de comer más ligero o incluso de dormir un poco menos.

Pero hay una diferencia importante entre lo que ocurre en la naturaleza y la forma en que muchas veces vivimos el verano si estamos desconectadas de ella.

Si estamos atentas, la naturaleza nunca fuerza su abundancia.
Los árboles no producen más frutos de los que pueden dar ni los prados florecen con esfuerzo.
Todo crece porque las condiciones son las adecuadas para hacerlo.
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Así que si llegamos agotadas al verano en lugar de sentir esa vitalidad, tal vez no hemos creado las condiciones adecuadas en las estaciones anteriores.

A veces interpretamos la energía expansiva del verano como una invitación a llenar la agenda, aprovechar cada minuto, comprar más, organizar viajes y acumular experiencias.

Y volvemos más cansadas de lo que nos fuimos.

Hemos aprendido demasiadas veces a vivir la expansión desde el exceso, cuando la naturaleza nos está mostrando otra forma.

Sadhanas sencillas de verano

Así que quizá solo necesitemos escuchar un momento.

¿Qué nos está pidiendo realmente esta estación?

Tal vez…

  • Comer más fresco y ligero, en lugar de seguir comiendo como en invierno.
  • Levantarnos un poco antes para disfrutar despacio de las primeras horas del día, antes de que llegue el calor.
  • Pasar más tiempo al aire libre, bajo el cielo abierto.
  • Hidratarnos y refrescar el sistema pasando tiempo en el agua.
  • Crear pequeños momentos de quietud entre tanto movimiento, planes y encuentros.
  • Canalizar toda esa energía disponible hacia aquello que realmente queremos cultivar.

Un respiro final

Solo quería compartir contigo la energía del verano.

Tal vez pueda ayudarnos a suavizar y cuidar nuestro fuego interno. Cuando hay demasiado, podemos sentir agotamiento, irritabilidad, impaciencia o una tendencia a hacer más de lo que realmente necesitamos.

Estos días, con tanto movimiento y comidas compartidas, mi fuego interno ya me lo está recordando.

Así que me siento a escuchar.

Algo que me encanta del verano es que la naturaleza, si la escuchamos, nos recuerda constantemente que la abundancia no significa exceso.

La abundancia es la vida dando sus frutos cuando dejamos de forzarla.

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¿Cómo estás sintiendo tú la energía de este verano? Espero que puedas disfrutar de la vitalidad y de los pequeños instantes que trae esta estación. Te mando un abrazo, donde estés.

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