Hygge estacional: una vida acogedora a lo largo del año

Recuerdo especialmente aquel otoño en el que comencé a escribir

Acababa de mudarme y estaba empezando a conocer la naturaleza en este lugar. La niebla bajaba cada tarde desde la montaña y cubría las casas y los árboles.

El ambiente invitaba a encender una vela y sentarme a escribir tranquila. Así que un día abrí una página en blanco y lo primero que salió fue un pequeño post sobre hygge.

No tenía pensado inaugurar el blog hablando sobre eso, pero de alguna manera así ocurrió. Hygge se convirtió además en una de esas palabras acogedoras que nos acompañaron durante la antigua etapa de este lugar.

Y ahora que el otoño vuelve a asomarse, me apetecía traerla de vuelta para celebrar juntas, de alguna manera, el cambio de estación.

🌿Te invito a aprovechar este post para dejar de lado el ruido, el ajetreo y la inmediatez un momento. Y disfrutar de bajar el ritmo con tu lectura lenta.
Tal vez poner algo de música ambiente preparar un café o encender una vela.🌿

Qué es hygge

Hygge forma parte de la cultura nórdica aunque todas hemos vivido hygge sin siquiera saberlo.

Tal vez lo has sentido al refugiarte con un libro mientras llovía fuera, en un abrazo o al tomar un chocolate caliente después de un largo día.

Se trata de encontrar bienestar, calidez y placer en las cosas más sencillas.

Se pronuncia algo así como «ju-ga», aunque confieso que yo sigo llamándola «ji-gui», como la primera vez que la leí. Y es curioso porque, al menos en español y en inglés, no existe una palabra para definirla.

Tal vez podríamos acercarnos con acogedor, reconfortante o cálido, pero ninguna palabra consigue abarcarla del todo.

Siento que las palabras surgen cuando son necesarias. Y supongo que en el norte, donde los inviernos son largos y oscuros, encontrar calidez y belleza en los pequeños detalles es necesario y puede transformar la manera de atravesarlos.

Hygge no es comprar una manta y una vela

Como sucede con tantas ideas bonitas, el mercado acaba convirtiéndolas en cosas que podemos consumir hasta hacerles perder parte de su esencia.

Si buscas imágenes con la etiqueta hygge o hyggelig —algo «con hygge»—, encontrarás velas, mantas y decoración acogedora. Pero según la cultura nórdica hygge no es una estética. Es un recordatorio de que la felicidad puede encontrarse en lo sencillo, en la calidez de un instante vivido con el corazón, de esos que se sienten como hogar.

Puedes comprar medio catálogo de decoración escandinava y no experimentar nunca hygge.

Tal vez para salir de la trampa del consumo podemos preguntar:
¿disfruto naturalmente de estas cosas sencillas o son una necesidad para sentir que estoy bien?

Siento que podemos cuidar nuestro ambiente sin convertirlo en la fuente de nuestra calma. Encender una vela porque sentimos la magia que transmite, no porque seamos incapaces de encontrar silencio sin ella. Disfrutar de una tarde tranquila y, al mismo tiempo, cultivar paz dentro de nosotras que permanezca cuando la tarde deje de ser tranquila.

La alegría de las cosas sencillas con las estaciones

Algo hermoso de vivir estacionalmente es que, al vivir más lento y conectada al ritmo natural, puedes percibir fácilmente los cambios y las cosas sencillas que ocurren en cada estación.

Suele ser algo espontáneo, pero también podemos traerlo intencionalmente convirtiendo en algo especial cualquier pequeña cosa si la vivimos con el corazón.

Y cada estación tiene sus pequeñas cosas que nos reconfortan.

Estas son algunos de los pequeños placeres que me llevan a esa atmósfera hygge con las estaciones:

Hygge en otoño🍂

  • El aroma de batatas asadas.
  • Un paseo en el bosque al atardecer.
  • Ver las primeras setas y el aroma a tierra húmeda.
  • Una ducha caliente después de empaparme con la lluvia.
  • La primera vez que enciendo una vela después del verano.

Hygge en invierno❄️

  • Hornear cualquier cosa.
  • Un paseo con el frío paisaje invernal.
  • Escuchar la lluvia repicando en las ventanas.
  • Ponerle canela, jengibre y rosas al chocolate.
  • El olor a sopa un domingo.

Hygge en primavera🌷

  • Despertar con el canto de los pájaros.
  • Abrir las ventanas y que entre la brisa.
  • Descubrir flores en lugares inesperados.
  • Un día de cielo despejado y aire frío.
  • Pasar horas cuidando el jardín y el huerto.

Hygge en verano🍍

  • Disfrutar de la fruta de temporada.
  • Comer al aire libre en la naturaleza.
  • Largas sobremesas a la sombra.
  • Regar las plantas cuando cae la noche.
  • Nadar en el mar al atardecer.

Un respiro final

Aunque solemos ver la palabra hygge rodeada de imágenes de objetos cálidos y estaciones frías, siento que puede vivirse en cualquier época del año.

Algunas de mis memorias hygge de niña ocurrieron también en verano. Como aquellas tardes largas y tranquilas de verano en el campo donde vivía mi abuela, en las que mi familia y los vecinos se sentaban al aire libre a ver caer la tarde mientras los niños jugábamos alrededor. Preparaban café y recuerdo disfrutar de mi pequeño café con leche mientras los escuchaba conversar.

Hygge nos recuerda que la vida puede sentirse acogedora en cualquier momento aunque no ocurra nada extraordinario.

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Si cierras los ojos y piensas en algún momento sencillo acogedor que reconfortó tu corazón ¿Qué te llega? ¿En qué estación lo viviste? Te mando un abrazo donde estés y nos leemos la próxima semana.

Debi.

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