Actualizado agosto 2026.
El bienestar se ha vuelto muy complejo
Acabo de llegar a casa después de nadar en el mar.
Ahora me siento tan ligera. Es una sensación realmente especial. El agua estaba tan fría y clara como un espejo. Y ahora estoy sentada aquí en el sofá, envuelta en una sábana entrando en calor.
A veces siento que el bienestar se ha convertido para muchas personas en algo complejo: una lista de tareas y autocuidados; forzarse a hacer ejercicio o posturas de yoga a diario; tomar diez suplementos o super alimentos; aplicar más de cinco productos para la piel…
Siento que puede ser algo más simple: como respirar aire fresco, compartir un café, sentarte en una piedra a mirar los árboles y las ovejas, acariciar un gatito, o darte un baño en el mar más a menudo.
🌿Te invito a aprovechar este post para dejar de lado el ruido, el ajetreo y la inmediatez un momento. Y disfrutar de bajar el ritmo con tu lectura lenta.
Tal vez poner algo de música ambiente, preparar un café o encender una vela.🌿

El mar como espacio sagrado
Los meses de septiembre y octubre son mis favoritos para nadar en el mar. Aunque me gusta hacerlo durante todo el año. En estos días calurosos y también en meses fríos.
Hay algo en el mar, nadar y estar en el agua que me hace sentir en casa, completamente en paz y libre.
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Quizás sea el hecho de que nací en una isla y disfruté del mar y de nadar desde muy pequeña. De que mis padres me transmitieron su amor por el mar. O porque nadar es una de esas cosas que puedes hacer en tus propios términos.
Allá donde he vivido con los años siempre voy a nadar y busco el mar.
Muchas tradiciones han considerado el agua del mar como algo sagrado. Algo que tiene una conexión profunda con el equilibrio de nuestra energía. Esta unión entre el agua y la sal es toda una alquimia. Juntas limpian y renuevan.
Y todo se multiplica cuando se encuentran el agua salada, el sol, la brisa marina y el horizonte.
El mar como reconstituyente energético
Cuando nos bañamos en el mar estamos, casi sin darnos cuenta, en contacto con los cinco elementos de la naturaleza, que es la esencia del yoga:
- Respiramos el aire puro (aire).
- Recibimos la luz del sol (fuego).
- Nadamos y flotamos (agua).
- Caminamos descalzas sobre el suelo natural (tierra).
- Y nos abrimos a la inmensidad del cielo y del horizonte (akash o éter).
Quizá sea esa conexión con la naturaleza la que hace que, al contemplar el océano, nuestros pensamientos y emociones pasen a un segundo plano.
La inmensidad del mar nos recuerda que formamos parte de algo mucho más grande y suaviza esa tendencia del ego a creer que nuestros problemas son el centro del universo.
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Tal vez por eso, después de un día junto al mar, muchas personas sienten que respiran mejor, descansan más profundamente, la piel recupera luminosidad y el cuerpo se relaja sin esfuerzo.
Es como si el sistema entero recordara durante unas horas cuál es su estado natural.
La sadhana de un baño de mar
Bañarse en el mar puede convertirse en una sadhana natural si lo hacemos con intención.
Muchas veces entramos y salimos del agua sin ser realmente conscientes de lo que estamos viviendo. Nos distraemos con los problemas diarios, la arena, las piedras, las algas o el frío y olvidamos simplemente sentir el agua.
Te invito a, si no lo has hecho hace tiempo, darte un baño con intención y cariño. Puedes anotar esta práctica si te apetece y disfrutarla la próxima vez que estés en el mar:
Un respiro final
Mientras escribo estas últimas líneas sigo envuelta en la sábana, con el pelo todavía húmedo. No necesito mucho más. Ya sea para nadar o darme un baño tranquilo, entrar al mar es para mí una bonita sadhana.
Escribo esto desde mi propia experiencia, con la esperanza de que te inspire a disfrutar de las cosas más simples o a volver a ellas más a menudo cuando las rutinas de bienestar se vuelven demasiado complicadas.
Si tienes la oportunidad de darte un baño en el mar estos días, espero que lo disfrutes. Aunque sean meses fríos.
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¿Qué significa el mar para ti? Te mando buena energía, donde estés, y nos leemos pronto.
Debi.
