Bienvenida de nuevo a este tranquilo rincón del mundo donde los susurros y los colores del otoño nos saludan una vez más
El aire ya se siente diferente por aquí. La luz también se va volviendo cada vez más suave y dorada.
Siento el otoño como una época hermosa y nostálgica, con un profundo significado espiritual.
Y es lo que venía a compartir contigo hoy en este ratito de calma. Un poco de la energía del otoño para vivir la estación fuera del ajetreo y más cerca de nuestra naturaleza.
🌿Te invito a aprovechar este post para dejar de lado el ruido, el ajetreo y la inmediatez un momento. Y disfrutar de bajar el ritmo con tu lectura lenta.
Tal vez poner algo de música ambiente, preparar un café o encender una vela.🌿

La llegada de la estación dorada
Cada estación tiene su energía y hay algo mágico en el otoño que me trae una profunda sensación de paz y me invita a disfrutar de lo cotidiano. Encender velas al caer la tarde, preparar comida caliente y simplemente seguir ese ritmo más lento hacia el que parece dirigirse la naturaleza.
El comienzo del otoño es un momento de cosecha y abundancia en el mundo natural.
Y estos días, para celebrar su llegada y el aniversario del blog, compartí en una Taza de Calma un pequeño regalo con sādhanās, rituales, recetas y pasatiempos otoñales.
Siento que es una forma bonita y acogedora de disfrutar juntas de esta estación.
Pero mientras lo preparaba también pensaba en lo fácil que puede confundirse estos días algo tan natural como disfrutar de la llegada de una nueva estación, con una estética de redes sociales u otra lista de cosas que hacer.
De qué no se trata el otoño
En un mundo desconectado de la naturaleza, el otoño se parece cada vez más a que todo sea naranja, a Halloween o a ir a por el pumpkin spice latte a la franquicia de turno. Y luego vendrán los días para preparar la Navidad.
Probablemente, en tus aplicaciones ya te están contando qué ropa tienes que usar esta temporada, las manualidades que tienes que hacer, las recetas que tienes que hornear y la decoración que debe tener tu casa.
Y cosas como decorar nuestro hogar con las estaciones u hornear son bonitas formas de disfrutar de los cambios estacionales. Pero siento que es algo que surge sin prisas, desde una conexión real y espontánea con el ritmo natural, y no de convertirlo en otra forma de consumo o ajetreo.
Tal vez ha llegado el momento de sacar las mantas, de tomar sopas, de recoger unas piñas durante un paseo por el bosque o de poner un poco de canela y jengibre a nuestro café cotidiano.
Pero el cambio al otoño es algo que se siente naturalmente, no algo que se programa en la mente, en la agenda ni en el carrito de compra.
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También nos estarán recomendando suplementos para aumentar las defensas con la llegada del frío y el cansancio estacional. Porque de alguna forma nos han vendido que tenemos que evitar sentirnos cansadas y seguir al mismo ritmo a toda costa.
Del mismo modo, estos días, podemos ver por todas partes rituales, preguntas para reflexionar en nuestro diario y cosas que se supone que debemos hacer este otoño porque «es lo que toca esta temporada».
Veo también mucho eso de que debemos «soltar y dejar ir» lo que ya no nos sirve.
¿Pero soltar el qué?
Siento que también hay un esfuerzo por controlar, sanar e intelectualizar cada paso que damos. ¿No sientes que los árboles no necesitan suplementos, ni escribir en su diario las hojas que tienen que caer?
Lecciones espirituales que trae el otoño
De alguna manera nos hemos alejado tanto de nuestros propios ritmos que parece que necesitamos que alguien nos diga incluso cómo vivir el otoño.
Parte de mi propósito es recuperar esa sensibilidad natural que hemos ido perdiendo en una forma de vida que se estableció como “más cómoda”, pero también menos libre, más desconectada de los ritmos naturales y de los dones que antes formaban parte de nuestra manera de estar en el mundo.
Te invito a recordar despacio esas pequeñas enseñanzas reales que nos trae el otoño cada año, cuando vives bajando el ritmo y conectada a la naturaleza.
1| Equilibrio
El equinoccio de otoño marca un momento especial: el día y la noche se igualan. Desde la tradición yóguica, este equilibrio entre luz y oscuridad representa también la armonía entre lo femenino y lo masculino. En un momento así es más fácil tomar distancia de las compulsiones y programaciones del cuerpo y la mente.
2| Ir poco a poco hacia dentro
Después del equinoccio comienza un periodo relacionado con lo femenino y la receptividad. Los días se vuelven más oscuros y la energía de la naturaleza desciende hacia las raíces y la tierra. Podemos dirigir un poco menos de energía hacia fuera para intensificar la vida interior. Es un momento maravilloso para nuestras sādhanās.
3 | Aceptar la oscuridad y los cambios
Cada día anochece un poquito antes. Cambian la luz, la temperatura, los colores en la naturaleza. Pero la naturaleza no intenta conservar la energía del verano. Quizás nosotras tampoco tengamos que resistirnos tanto a nuestras épocas menos luminosas. Podemos darle algo de tiempo a nuestro cuerpo para ajustarse al otoño.
4 | Dejar caer cuando llega el momento
Las hojas no hacen esfuerzo por soltarse. Cuando llega su momento, simplemente caen porque se han dado las condiciones necesarias. El proceso espiritual se parece más a esto que a hacer una lista de todo lo que debemos «soltar»: crear las condiciones necesarias y dejar de aferrarnos. Entonces, lo que tiene que caer cae naturalmente.
5 | La muerte no es el fin
Las hojas caen y regresan a la tierra, donde se convierten en alimento para el suelo y los insectos. Los frutos maduran y liberan las semillas que guardan la posibilidad de nueva vida para el próximo año. El otoño nos muestra cada año que la muerte no es lo contrario de la vida sino que es parte del mismo ciclo.
Un respiro final
Siento que el otoño nos invita naturalmente a bajar el ritmo, a agradecer la abundancia y a volver a nuestras raíces y hogares. Un tiempo de disfrutar de lo que se ha cosechado en comunidad.
Pero, sobre todo, escribo esto con la esperanza de invitarnos a sentir la estación en lugar de intentar entenderla con la mente o vivirla a través de tendencias.
A observar qué sucede fuera y qué sucede dentro en el lugar donde vivimos cuando volvemos a prestar atención a la naturaleza.
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Espero que disfrutes de los maravillosos cambios del otoño antes de que lleguen el descanso y la quietud de la estación fría. Me encantaría saber qué es lo que más te gusta de esta estación. Te mando un abrazo donde estés y nos vemos en Una Taza de Calma.
Debi.
