Me sorprendí un poco cuando me di cuenta de que ya era noviembre.
No creo que nunca haya sentido que el otoño hubiera pasado tan rápido.
Estos días he estado caminando como siempre por la montaña, las huertas y el bosque. ¡Me encontré tantas maravillas de otoño! y hoy quería compartir algunas sensaciones contigo.
🌿Te invito a aprovechar este post para dejar de lado el ruido, el ajetreo y la inmediatez un momento. Y disfrutar de bajar el ritmo con tu lectura lenta.
Tal vez poner algo de música ambiente preparar un café o encender una vela.🌿

En medio del otoño
Como dije, parece como si el otoño hubiera pasado volando. En gran medida porque han pasado un par de meses intensos y ajetreados, pero es de esos ajetreos agradables. Cuando los días se llenan de trabajo significativo y los pequeños placeres reconfortan el alma.
También parece que ha pasado volando porque este octubre ha sido más cálido de lo normal, aún no me ha dado tiempo de mojarme con la lluvia. Aunque esta mañanas el Teide nos sorprendió desde la ventana con un pequeño gorrito de nieve.

En un abrir y cerrar de ojos puedes estar esperando a que cambien las hojas de los árboles y de repente te encuentras decorando el árbol de Navidad.
Sin embargo, una de mis momentos favoritos de esta época es esa parte intermedia del otoño, cuando los árboles aún tienen colores y las mañanas huelen a tierra húmeda.
Un paseo a la manera antigua
Siento el bosque y la montaña como un refugio e inspiración. Es adonde voy si me siento cansada o descansada. Un lugar al que siento como hogar, donde me recargo y puedo aprender tantas cosas del silencio de los árboles.
El bosque ilustra a la perfección el delicado equilibrio de la vida. Nos enseña fácilmente que es un ciclo de estaciones del que formamos parte, cada una con su propio propósito.
Así que estos días lo he estado visitando a menudo.

No suelo llevarme móvil ni reloj. Creo que es la mejor forma de pasear en la naturaleza, se siente de verdad libre.
Es algo que te recomiendo hacer puntualmente desde el corazón: pasear por una zona natural que sientas segura sin la distracción del móvil, sin contar pasos, sin ver la hora, sin auriculares…es una forma hermosa de despertar tu energía femenina, de dejar de hacer algo por producir y desencadenarte de la tecnología, para simplemente sumergirte en la naturaleza como parte de ella.

Sin embargo un día de esta semana no lo hice así. Estuve tomando algunas fotografías porque quería plasmar todas las pequeñas maravillas que me iba encontrando.
Pequeñas maravillas de otoño
Estas son algunas cosas bonitas de las que he disfrutado estos días de camino al bosque:
- Una ramita de pino en el bolsillo del abrigo que no uso desde el año pasado.
- Los caminos del pueblo lleno de erizos de castañas y hojas de colores.
- Una hoja ocre preciosa que cae a mis pies.
- Un rayo de sol inesperado entre las nubes.
- El atardecer más hermoso del año.
- Mojarme con una lluvia suave al volver a casa.
- Muchos pájaros cantando al amanecer y al atardecer.
- Escuchar lechuzas por la noche.
¡Y muchas setas y hongos!

Aquí te dejo los diferentes tipos de setas que he encontrado en mi última visita.

Un amigo me contó que también había pasado por allí esa misma tarde corriendo pero que no había visto ninguna. Me hizo reflexionar en cómo dejamos de ver tantas cosas sutiles hermosas si no estamos tranquilas y vamos más lento.

Un respiro final
Escribo esto con la esperanza de llevarte un poquito de este bosque donde estés si no lo tienes cerca.
Y si lo estás, invitarte a disfrutar de él o de cualquier otro lugar natural que tengas a tu alrededor y encontrar tus propias maravillas estos días de otoño o de la estación en la que estés.
El bosque es un maravilloso maestro de los principios de la vida tranquila.
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¿Qué maravillas de otoño puedes ver en el lugar donde vives? Compártelas conmigo si te apetece. Tal vez sea algo tan sencillo y bonito como los colores del cielo que puedes ver desde tu ventana o los árboles del parque. Espero que noviembre sea especialmente bueno contigo.
Debi.
